Canarias, gran olvido

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Airbus A320 de Thomas Cook. Cedida. NOTICIAS 8 ISLAS
Airbus A320 de Thomas Cook./ Cedida

Canarias parece un territorio allende los mares, donde ningún “godo” sabe aún con certeza dónde queda, porque para unos está debajo de Málaga o de Almería y para otros, en África, a un lado de Marruecos, en la mar océana. Para estos es donde unos pocos miles de votos no deciden nada de suficiente interés para los partidos hegemónicos de la transición española, donde habitan los llamados “bipartidistas”.

Aquí, en Canarias, no hay autopistas de peaje ni de más de tres carriles, por no haber no hay ni carreteras dignas ni otro transporte que no sea el particular o la “guagua” -esa que va a las horas que le conviene, aunque tú llegues tarde a tu trabajo-. No tenemos cercanías, ni larga distancia y, ni de lejos, un AVE. Aquí para ir al curro ten tu propio coche, sí, ese que tanto contamina, y madruga mucho.

Aquí sólo existe una industria sobre la que pivota todo, el turismo, y hemos dejado que las empresas del sector turístico, las que hacen el agosto y el diciembre con Canarias, campen a sus anchas -pregunten si no a las “kelis”- y, encima, todos los años les reconocemos su “gran valor”. Que le pregunten a los Cabildos o al Gobierno de Canarias, a ver a quien han homenajedo año tras año: TUI, Thomas Cook…

Llegaron los nubarrones y hasta 15.000 puestos de trabajo están en el aíre por la quiebra del segundo operador turístico en Canarias, Thomas Cook. ¿Y si quiebra el primero? A temblar no, lo siguiente.

Nuestros políticos, sí, esos de los sueldos que no se consiguen en las empresas de las SL, pero a los que hay que pagar bien porque si no se dedican a la actividad privada -¡ojalá, a lo mejor nos sacan del paro a todos los demás!-, ahora dicen que hay que ayudar a los empresarios del sector para paliar la crisis, que paguen menos impuestos y que les reduzcan sus costes sociales. ¡Agüita!

La industria del turismo canaria, como la conocemos, está caduca, está en crisis y, menos mal, solo afecta a los que han vivido del “todo incluído” y no tiene nada que ver con el turismo o el turista que se mueve por cuenta propia, que consume en los restaurantes y bares de las Islas, que alquila coches y se traslada entre islas para conocer nuestra cultura o idiosincrasia, el que viene a conocer Bandama, El Cedro, Timanfaya, La Caldera o El Teide y que no circula en una guagua monstruosa que tranistan por vías por las que deberían tener prohibido el paso por ser su sola presencia un peligro potencial para el resto, al ocupar mucha carretera.

Quizá, solo quizá, ésta sea una oportunidad para que los ciudadanos, los de a pie, nos replanteemos si vale la pena dejar que nuestros políticos sigan campando a sus anchas. Ahora se presentan a un nuevo escenario electoral, en noviembre, quizá sea la hora de elegir a aquellos que planteen propuestas concretas para nuestro futuro y que nos dejen en paz con la cantinela de que ésto va de ideologías; sí, eso de que tal partido nos sacará de la inmisericorde crisis o que si votas a fulano, éste nos llevará a la crisis más ignominiosa que conozcas. Este país está formado por gente instruida a la que no le han dado sus cualificaciones académicas por ser el líder de nada ni de nadie. Eso solo lo cree el mediocre, el que no está instruido.