Carne de cañón

Permítanme darles mi opinión, ¡somos carne de cañón!

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No quiero empezar pareciendo el abuelo Cebolleta, pero hace ya algún tiempo fui hasta joven. Esa es la única época de mi vida en la que llegué a ser militante en un partido político, es decir afiliado que pagaba cuota, de los que ayudaban a la organización e incluso, fui interventor en unas elecciones –no recuerdo bien, creo que en unas generales- todo ello a principios de los años 80 del, como se dice ahora, siglo pasado.

La experiencia estuvo marcada indudablemente por los acontecimientos de la época –algo movidita como ya sabrán- así que todos mis actos solo se justifican desde la inmadurez de la juventud. Pero no es éste el tema del que les quiero hablar, el tema es muy actual, sólo quería recordar que uno ya tiene cierta edad y experiencia y que el devenir de la vida me colocó donde estoy, no donde me hubiera gustado llegar, yo no vine con un pan bajo el brazo, tampoco me quejo.

Nunca, profesionalmente, he dado muestras de si soy de aquí o de allá, políticamente, nunca. En mi oficio, en el mundo del periodismo siempre he tenido claro que cuando trabajas para contar lo que pasa no debes mostrar interés de ningún tipo ante tu interlocutor, solo el profesional, por ello nunca he accedido a personaje o colectivo alguno dando a entender alguna afinidad con él, con sus ideas o todo lo contrario, nunca y quizás hasta ahora.

Esto conduce, o pretendía, a que ninguna figura política te signifique claramente aunque por desgracia, la inmensa mayoría de ellos nos etiquetan dependiendo de el cómo les va por las informaciones que le publiques. Qué le vamos a hacer eso va incluido en el sueldo. En ocasiones hasta ha resultado divertido ver cómo te etiquetan siendo totalmente contrario tu pensamiento o parecer al suyo.

Al lio. El cambio que ha supuesto en Canarias que Coalición Canaria prácticamente haya desaparecido de la esfera del poder y gobierno (¡y mando!), entre otros, deja un reguero de profesionales parados, -sobre todo en el mundo de la comunicación- importante. Profesionales que se significaron más o menos con el proyecto de determinados políticos y que evidentemente quedan señalados. No es mi caso ya que yo sólo he trabajado para medios de comunicación y no para unas siglas o un partido político.

Tras un cambio en la propiedad del medio informativo para el que he trabajado en las últimas décadas, me veo en la calle. Si, es lo que tenemos los falsos autónomos, dedicación exclusiva, al menos 10 horas diarias de trabajo y lo mas importante, trabajo hasta los festivos –como se dice, 365 días al año-, y llega otro empresario y como si no existieras, a la calle. ¡Somos carne de cañón!

Todo esto te hace seguir adelante y hacerte emprendedor superados los 60 años. Y ahora a buscar clientes.

Creo este medio de información digital al que, como a un hijo le he puesto nombre, y como todo padre me permito ser algo caprichoso, aunque a alguno el nombre le moleste por aquello de si 7 u 8, NOTICIAS 8 ISLAS. Y ahora a buscar clientes, pues se come en esto de la publicidad.

Con los que gobernaron, los que te conocen. Todos muestran un interés muy prometedor, ilusionante y mientras estamos en el último proceso electoral, las Generales de noviembre del 2019, colaboran con informaciones claramente politizadas a sus intereses e incluso prometen acordarse de este medio cuando todo el lio electoral termine. Aclaro que somos “el mensajero” porque alguno nos ha acusado de ser un instrumento de tal o cual opción política. Después, el resultado ha sido que si te he visto no me acuerdo, hasta falta de memoria, literal.

Con los que ahora gobiernan, los que te conocen de algo. Como nuca has estado en su esfera de oposición pública a los regidores que les han precedido, pues será que eres del otro bando y puerta cerrada ¡y punto!. Incluso teniendo antiguos compañeros de trabajo que un día se vieron fuera del periódico por los famosos ERES y que encontraron acomodo con ellos, –afortunadamente con trabajo remunerado- pues que tampoco te conocen, por lo menos en público.

Conclusión, los que te conocen, no se fían de nadie que no esté en su esfera de militancia y tú eres y seguirás siendo un extraño. ¿Y los qué te conocen algo? sólo les caben sus fieles, los leales, los que todos estos años han estado día a día en las sedes, en los mítines… La pregunta del millón, ¿los que gobernaban para quiénes lo hacían y los que ahora nos gobiernan para quiénes lo hacen?

Ambos parecen padecer de un mismo tipo de complejo o algo así, yo lo llamo, y seguro que equivocadamente, “El síndrome del Partidismo” ojalá la siquiatría de pronto con la cura por el bien de todos.

Bueno, no creo que cuente tampoco nada excepcional o extraordinario, pero me ha hecho pensar mucho y cuestionarme qué ¿si es así como ellos, nuestros políticos, nos ven a todos los demás? -nosotros, los que nos dedicamos a otra cosa- ¿qué somos para ellos, extraños?

Permítanme darles mi opinión, ¡somos carne de cañón!

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