La moral por todo lo alto

Rafael Lutzardo

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Son muchas las cosas que me preocupan en estos momentos. Entre ellas, el voraz incendio que se está aún produciendo en nuestra isla de Tenerife; deseando una pronta solución a tan grave problema medio ambiental y de paso, valorar y felicitar el gran trabajo que están realizando todas aquellas personas de los distintos sectores de la sociedad del Archipiélago canario y de la Península ibérica.

Sin embargo, tengo que reconocer que también tengo en mente una preocupación prioritaria como es mi actual estado de salud. Un cambio en mi vida que me viene provocando ideas y sensaciones nuevas. Es decir, viendo el mundo de otra manera y también en mi forma de pensar y ver las cosas de manera distinta, pero de una manera positiva y serena.

Todo este proceso patológico es el comienzo de una nueva lucha, de un nuevo reto y de una ilusión que requiere esfuerzo y mucha voluntad. Y a buen seguro les transmito que tengo la moral por todo  alto, aunque reconozco que hay ciertos momentos del día que la cabeza no me deja pensar tranquilo por el señalado problema. Bueno, no soy el único que tiene una enfermedad, soy uno más de este mundo de los seres vivos y lo que toca ahora es luchar y seguir haciendo cosas importantes que alegren mi vida. Del mismo modo, muchas son las personas amigas que vienen solidarizándose con mi problema; lo que agradezco encarecidamente y lo reconozco públicamente.

Es por ello, que la vida tiene un significado muy importante y bonito. Sinceramente, creo que merece la pena luchar por un mundo tan interesante, aunque esté plagado de desigualdades e injusticia, pero también con sus cosas muy hermosas e interesantes. Todavía tengo muchas cosas que hacer, proyectos que están en mi mente, objetivos que quiero consolidar y sobre todo levantarme todos los días saludando a las familias y amigos/as.

Que duda cabe, que para mí estos son momentos muy especiales y significativos en mi vida. El Hospital Universitario de Canarias ya me está resultando familiar, pues no en vano, y a partir de ahora, tendré que visitarlo con cierta frecuencia, especialmente para que en un futuro no muy lejano mi salud sea la más idónea para seguir viviendo con calidad de vida. Entiendo, que el paso de los años no pasa en balde, que los años no perdonan y que con ese transcurso o recorrido de la vida de las personas nuestros cuerpos se alimentan de patologías negativas, pero el avance y desarrollo de la ciencia viene siendo muy grande, motivando generar muchas ilusiones y curaciones en muchas y variadas enfermedades cancerígenas.

Otra cosa de las que tengo muy claras es no obsesionarme en lo que tengo, pero también no estar indagando en Internet como son los tratamientos de cada patología, entre ellos el mío.

Bueno, me despido una semana más con unas sonrisas y deseándoles a todo el mundo que disfruten de cada momento de la vida con alegría, ilusión y la moral por todo lo alto. Yo, a sí, por lo menos lo intento hacer.

                                                                         Rafael Lutzardo, periodista y escritor.


 

Resumen
La moral por todo lo alto
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La moral por todo lo alto
Descripción
Artículo de opinión de Rafael Lutzardo, periodista y escritor
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